Un viaje desde la cabina hasta el radio de la casa

Por Por Jaime Horacio Arango D.

La luz verde encendida sobre el micrófono es la señal que el locutor estaba esperando para dar la bienvenida a los oyentes, con un extenso y sonoro saludo de “hola, buenos días”.

La voz que retumba en los 790 del AM, en la cabina de Múnera Eastman Radio, es la de Juan Carlos Sierra López, el director y voz líder del magazín Solo para mujeres. Son las 10:01 de la mañana del jueves 11 de abril y Sierra comienza a saludar, uno a uno, a sus compañeros de radio. Primero Lina Moreno y luego María Adelaida Echavarría, para culminar con Gloria de los Ríos y Andrés Velásquez.

Durante dos horas este equipo permanece al aire conversando con los oyentes de temas tan variados como moda, farándula, deportes y política.

El antes

Media hora antes de salir al aire el grupo se reúne para planear los temas, coordinar sus intervenciones y definir los invitados del día. Eso sí, por Whatsapp estuvieron en contacto desde el día antes, para que nada quedara al azar.

“La clave está en amar mucho la radio, algo que aplica para todos los oficios. Este medio lo adoro desde chiquita”, anota María Adelaida Echavarría, que debutó en Radio Súper en 1989, luego pasó por Caracol y en Múnera Eastman ya ajustó 22 años.

Juan Carlos, comunicador de la Universidad de Antioquia y presentador del programa Mañanas ligeras, de Teleantioquia, es el encargado, a través de gestos y señas, de dar paso, en este caso voz, no solo a los demás locutores, sino a los invitados.

Por la pesada puerta de madera que da entrada a la cabina ingresan los visitantes, que a diferencia de los anfitriones denotan nervios y ansiedad. Desde la cabecera de la mesa de trabajo el director plantea un tema, los demás lo siguen atento, lo interrumpen o lo contradicen, en una charla muy similar a la que un grupo de amigos puede tener en la sala de su casa.

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Sobre la mesa permanecen revistas y periódicos, cada locutor consulta su celular o tableta. No hay tensión, al contrario se nota un ambiente tranquilo. “La radio es ese amor secreto que todos tenemos, pero no sabemos cuando lo descubrimos, y no nos queremos ir de ahí”. Así define el director de Solo para mujeres su pasión por este medio.

El control

A escasos cinco metros desde donde salen las voces, donde se establece esa comunión con la audiencia, separado por un enorme vidrio está el control de audio, esa persona que hace posible que el programa salga al aire.

Al frente de las dos consolas de sonido está Albert Quintero, que debe coordinar desde su puesto las llamadas, la publicidad y las voces que salen desde los micrófonos.

“En una consola se reciben las llamadas, pueden entrar cuatro a la vez, y desde ahí se les da salida, mientras que en la otra se manejan los micrófonos, la música del computador, los jingles (la publicidad”, resume Quintero su labor.

La producción radial no se queda ahí, la etapa que sigue, la más técnica, es la que permite que pueda ser sintonizada a través del dial.

En la sala de control de cada estación radial hay un Rack, aparato que muchos consideran el cerebro de las emisoras, donde se condensa el audio y se envía a las antenas de la parte superior de la edificación, que a la vez la manda hasta las antenas repetidoras ubicadas en el corregimiento de San Félix, desde donde es rebotada hacia el Valle del Aburrá.

Sobre las 11:55 a.m. comienzan las despedidas y las invitaciones para que los oyentes los acompañen la mañana siguiente en una nueva emisión. Es el mismo Sierra, de nuevo con un tono de voz alto, el encargado de decir adiós.

Artículo original:
https://m.elcolombiano.com/inicio/asi-se-hace-un-programa-de-radio-JB10665936

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