María Noel Minozzo, locutora que se mueve entre la radio y televisión en la dulce espera

Locutora de alma, María Noel Minozzo tiene una voz característica y una alegría que transmite por radio. De lunes a viernes, de 14.00 a 17.00 es la conductora de Nunca es tarde en Radiocero. También trabajó junto a Sebastián “el loco” Abreu en Trato Hecho, donde acompañaba al futbolista a lo largo de las emisiones del ciclo que se emitió por Canal 12. Además de ser una de las voces más conocidas de nuestro país, Minozzo tiene motivos para celebrar ya que está en la semana 18 del embarazo de Trinidad, que llegará a fines de marzo. Sobre su carrera, sus seguidores, la maternidad, habló Minozzo con la revista Sábado Show.

—¿Cómo fue la experiencia trabajando junto al Loco Abreu haciendo Trato Hecho?

—Espectacular, nos divertimos muchísimo. Trabajar con el Loco fue genial. No lo conocía más que el amor que los uruguayos le tenemos al Loco y la pasamos genial porque la idea era que pudiera ser el soporte de él porque no era conductor, pero le fue bárbaro y logramos una buena dupla. Me divertí mucho haciendo Trato hecho, fueron varios meses y muchas horas de grabación hasta altas horas de la noche que pasaban rápido porque todos nos divertíamos. Todo el equipo fue divertido y la cantidad de gente que conocimos, y sus historias fueron alucinantes. Ojalá repitamos la experiencia en algún momento.

—Con tantos años haciendo radio, ¿Cómo fue hacer televisión?

—Fue una experiencia distinta. El primer día que llegue vi toda esa mega producción y acostumbrada a que en radio no nos ve nadie aunque ahora con las redes estamos más expuestos, fue impactante. Me acuerdo que le mandé un mensaje a mi marido diciéndole lo gigante que era todo, me dio el chucho pero me encantó. De hecho me pasó que mucha gente me conoce por la radio, me divertía que me dijeran: vos sos la negrita de Trato hecho. Me pasó que me encontré con Tony Pacheco en una heladería en Punta del Este, y todos en mi familia son manyas menos yo, y lo saludé y le pedí para sacarme una foto con él y mis hijas; y Tony es muy amigo de la madrina de mis hijas y me dice: no me digas que vos sos la negrita de Trato hecho, y me reía un montón. Eso fue alucinante, porque está bueno que te reconozcan cuando salís de tu zona de confort.

—Tenés una voz muy característica y que la gente te reconozca por eso, está bueno.

—Lo de la voz me impacta cómo voy a cualquier lugar, una tienda, uber y hasta en el bus me pasó que me digan: vos sos la negra. El otro día estoy en el shopping, y sin hablar siquiera se me acerca una señora y me dice: sos la negra Minozzo. Adoro cuando la gente me saluda, porque quiere decir que lo que uno hace se valora y se escucha, me quedo súper feliz. A veces me dicen: ¿te molesta si te saludo? Jamás, porque es una demostración de cariño.

—Eso significa que hay un público que te sigue y te escucha.

—Tenemos una audiencia copada, porque hay otras radios que son escuchadas, ese público está buscando el error del conductor. No digo que no nos den palo, pero no nos hacen llegar esos mensajes, es uno en un millón. Nuestro público no está esperando que te equivoques, al revés, me siento muy apoyada por el público que nos escucha.

—No hay necesidad de ir a marcar el error, porque eso vos lo tenés claro.

—Total. Por eso me encanta la audiencia que tenemos y si parece frase hecha, pero los dueños y gerentes de la radio no son los que te dan trabajo, es la gente la que te lo da al escucharte cada día. Si no te escucha nadie, no tenés laburo. Gracias a ellos tengo la suerte de ir a hacer lo que me gusta todos los días. Y trato de no perder el foco, porque después de tantos años puede que te olvides de ese amor y pasión por lo que te gusta, y en esta cuarentena me sirvió para fortalecer mi amor por mi trabajo y la radio. A veces, cuando llegaste a un lugar, sentís que te falta algo o querés más. Yo siempre trato de recordar cuando tenía 16 o 17 años y lo que soñaba era trabajar en la radio, y ahora llevo casi 20 años haciendo radio. Entonces no dejo de agradecer, permanentemente.

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—Si no fueras locutora, ¿a qué te hubieses dedicado?

—No puedo imaginarme haciendo otra cosa. Me gustaría hacer otras cosas relacionadas con el medio y no sé, me pondría una tienda de ropa o accesorios, pero secundariamente porque soy muy feliz haciendo lo que hago.

—En 2017 pasaste un año muy feo con la pérdida de tu bebé. ¿Cómo lo recordás?

—Siempre hablo de mi hijo porque es tan hijo mío como las dos que tengo en este plano. Tengo a Federica de cinco años, después nació Lorenzo el 4 de setiembre de 2017 y falleció a los 12 días por una enfermedad de miércoles que se llama hipertensión pulmonar. Nació perfecto, las primeras 24 horas fueron normales y después se complicó todo con esa enfermedad. Fue muy tortuoso porque estuvimos 12 días, él peleándola y nosotros intentando no colapsar en el camino. En un principio parecía que todo terminaba con un final feliz y el día que nos daban el alta hizo una hemorragia pulmonar y cuatro días después falleció. Más allá de lo difícil de perder un hijo, con un día, cinco, o 20 años, la montaña rusa de emociones, fue realmente duro. Recuerdo que después lo que pasó nos pusimos a viajar, recorrimos Uruguay y fuimos a Chile, y recuerdo estar en Santiago en el hotel y ver que ustedes habían publicado una nota que era una carta que había escrito.

—¿Por qué lo escribiste?

—Sentí la necesidad de postear algo y cuando lo leí en una revista me dije: qué duro que es esto. Cuando lees tus propias palabras, fue terrible y ahora estoy intentando ayudar a otros padres que pasan por lo nuestro, porque es algo que pasa y seguirá pasando. Lo importante es hacer visible la causa y que todos esos papás puedan tener soporte. Solo los que pasamos por algo así lo entendemos y ahí intento siempre estar hablando de Luz del cielo, la organización que ayuda a los papás que perdieron a sus hijos gestacionalmente o perinatal, como en mi caso. Y que sepan que existe un lugar así. Nadie te va a solucionar el dolor, pero hay organizaciones que apoyan a esta clase de situaciones. Mientras te hablo Carmela, la beba que vino después de Lolo me agarra la pulsera que tengo que dice Lorenzo y llama a su hermano, porque a Lolo lo mencionamos todo el tiempo porque es parte de la familia y de esta casa. Queremos que siempre esté y Carmela fue el arcoíris, así se les llama a los bebés que viene después de la pérdida de un bebé. Eso es lo que sentís, que después de la tormenta viene el arcoíris y esta Carmela salió con toda la fuerza de los arcoíris del mundo. Así que después de tanta tristeza, la vida nos volvió a premiar con Trinidad, que estoy embarazada de 18 semanas y su fecha es en abril, pero tengo un problema en la sangre y mis hijos nacen antes, así que a fines de marzo estará Trini con nosotros.

—¿Cómo se supera la pérdida de un hijo?

—No sé si se supera, creo que se trasciende. Esa es la palabra que logré encontrar con mi psicóloga. Se necesita mucha inteligencia emocional, mucho apoyo de la familia, amigos, pareja, porque estas cosas con la pareja o te unen o separan. A nosotros nos unió. Después tomé todos los caminos posibles para salir adelante, ir al psicólogo, reiki con una amiga, flores de Bach con un terapeuta floral, todo lo que se te ocurra hice, pero lo que más me ayudó fue hablar con otras mamás que pasaron lo que viví. Hablar con las chicas de Luz del cielo, si bien no era de ir a las reuniones porque nunca me sentí preparada para eso, tuve su apoyo. Gracias a Jujy Fabini conocí a una amiga de ella que vive en Chile que le había pasado lo mismo, y hablé mucho con Flor, pasé madrugadas hablando, entonces ver a otros padres que habían podido salir adelante, me dio esperanza. También el imaginarme ser mamá otra vez también me dio fuerzas y seis meses después de la pérdida de Lolo quedé embarazada de Carmela. Ningún hijo suplanta a otro, eso es así, pero todo eso que te queda congelado, ese amor, esa vida que uno tiene para dar, lográs sacarlo adelanta y es dejarse querer, dejarse cuidar, no enojarse porque la gente dice muchas boludeces intentando querer ayudar. Y al principio me calentaba. Después intenté comprender que la gente no está preparada para soportar eso, y es difícil hacerle el aguante a alguien que no pasó por eso. Puse mucho de mí, y todavía lo sigo poniendo. Hablo todo el día de mi hijo, y hay veces que tengo ganas de romper todo, gritar y patalear, eso me pasa y estoy segura que me a seguir pasando siempre. Lolo vino a abrirnos el corazón, a mostrar que podemos amar muchos hijos, y vino a enseñarme que podía tener una familia muy grande. Eso no me conforma, nunca lo va a hacer porque me gustaría tenerlo, ya que me pasó intento buscarle esa explicación y es lo que siento: vino a dar amor y a agrandar nuestra familia.

Vía: https://www.elpais.com.uy/

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